El desafío del Cabo de Hornos
 

Capitán de Navío Ignacio Mardones Costa
Comandante B.E. “Esmeralda”

A las 04:30 hrs., del miércoles 23 de marzo se iniciaron las actividades a bordo del Buque Escuela “Esmeralda”. Nos preparábamos para uno de los días más esperados por cualquier marino, pues había llegado la hora de cruzar el mítico Cabo de Hornos. Para quienes no saben de aventuras náuticas, el Cabo de Hornos es sólo una roca. Para nosotros es mucho más que eso; el Cabo de Hornos es la isla al final del mundo, es un pedazo de tierra con 125 lagos a su alrededor, de topografía muy abrupta y con un pico de 800 metros. Veinticinco días al mes llueve y nieva mucho en invierno. El Cabo es el punto más al sur de Sudamérica, situado en latitud 55°58’47”S y longitud 67°16’18”W en la Isla Hornos, en el grupo de islas Hermite. También marca el límite norte del Paso Drake. El promedio anual de temperatura de 5,2° C, el de lluvias de 1.357 mm anuales y los vientos promedian los 45 nudos, con rachas de 70 nudos en todas las estaciones.

A las 6 de la mañana la cubierta ya estaba llena de viejos lobos de mar que contaban a los más jóvenes cómo fueron las navegaciones anteriores de dicho lugar, narrando tantas historias que, aun así, no se comparan con vivir el hecho mismo de navegar estas aguas. Poco a poco, la oscuridad de la noche se fue retirando y dio paso a la increíble montaña de piedra que ha sido azotada por estos mares australes y vientos continuos desde el inicio de los tiempos.

A las 07:20 hrs. comenzamos a desplegar las velas, empezando por las velas cuchillas de la proa para terminar con las velas altas de los palos de popa. EL rumbo a esa hora ya era franco al este. Las condiciones meteorológicas eran las ideales y mucho mejores de las esperadas; pese a ello, un intimidante cielo nublado nos recordaba que en este lugar las condiciones pueden cambiar de un momento a otro. El marco no podía ser mejor, un espectáculo que ni el más soñador de los navegantes hubiera imaginado. Una flota de 10 grandes veleros que navegaban con sus banderas flameando y todas sus velas con dirección este, pasando frente a uno de los puntos más australes del mundo y recibiendo el saludo del Comandante de Jefe de la Tercera Zona Naval y los guardianes del Faro, con un gran pabellón nacional flameando al tope del asta de dicho lugar, daban la imagen adecuada para esta postal única.

Uno a uno, los grandes veleros de este histórico evento fueron cruzando frente al Faro dejando al centro nuestro majestuoso e imponente Buque Escuela “Esmeralda”, rodeado de la Fragata “Libertad” de Argentina, “Cisne Branco” de Brasil, “Sagres” de Portugal, “Guayas” de Ecuador, “Simón Bolívar” de Venezuela, “Europa” de Holanda, “Gloria” de Colombia, “Cuauhtémoc” de México y “Explorer Expedition” de Panamá.

Hoy son los marinos de la Regata Bicentenario “Velas Sudamérica 2010” los que han evocado la magia de Cabo de Hornos y que pueden dar fe del momento único que se vive al realizar esta navegación, la que fue descrita magistralmente por Francisco Coloane: “Los navegantes claman que a menos de una milla de este trágico punto, que es testigo de un nunca terminar duelo entre dos océanos que se juntan en el Hornos, el Diablo mismo es hecho prisionero, y en noches de tormenta, uno puede escucharlo rechinando sus cadenas, cuando el mar ataca las sombras…”