Contralmirante Roberto BENAVENTE M.
AICH Chile - Presidente
EL VAPOR CHILENO ALFONSO SALVA A LA DOTACION DE LA BARCA ALEMANA PINNAS
I.- PEDIDO DE AUXILIO
Las epopeyas de la Armada de Chile son bien conocidas, pero no sucede
lo mismo con los acontecimientos marítimos en que la Marina Mercante Nacional ha
participado, logrando honores y laureles para Oficiales y Tripulantes de nuestras naves de
comercio.
Este relato corresponde a un episodio acontecido en 1929, el que se
inicia la noche del 22 de Abril, cuando el radiotelegrafista del vapor ALFONSO, un
pequeño buque de carga y pasajeros de la Sociedad MENENDEZ BEHETY que navegaba en el Paso
Tamar interceptó un S.O.S., señal marítima de auxilio. Las pésimas condiciones de
tiempo y la deficiente calidad de los equipos de radio de la época dificultaron la
recepción del pedido de auxilio, pero al menos se logró interpretar que la señal
provenía de la barca alemana PINNAS, que se encontraba afrontando un prolongado temporal
en las proximidades del temido Cabo de Hornos.
El Capitán Jorge E. Jensen Hansen, experimentado marino de origen
danés, nacionalizado chileno en 1916, residente en nuestro país desde 1910, casado con
chilena, apresuró el andar del ALFONSO, recalando en Punta Arenas en la mañana del 23 de
Abril, informando sobre el pedido de auxilio al Gobernador Marítimo local, Capitán de
Fragata don Miguel Elizalde y al Jefe del Apostadero Naval, Comandante don Alberto
Paredes, recibiendo órdenes de rellenar combustible y víveres para zarpar de inmediato
hacia el Cabo de Hornos en auxilio de la barca alemana.
II.- EN ACCION
Fue así como al anochecer del 23 de Abril el ALFONSO zarpó hacia
el sur, navegando los canales Magdalena, Cockburn y Brecknock, saliendo al océano
Pacífico, con temporal declarado, por el entonces casi desconocido Paso Prat.
Si nos imaginamos que los buques de la época disponían apenas de
un compás magnético, sin radar, sin ecosonda, con apoyo meteorológico mínimo, a lo que
debe agregarse lo precario de las cartas de navegación y la falta absoluta de
señalización marítima en esa área, comprenderemos mejor la audacia y valentía del
Capitán Jensen, cuyo espíritu náutico y solidario era capaz de superar y sobreponerse a
estas falencias y a las inclemencias de la naturaleza para prestar oportuna y eficaz ayuda
a la dotación de 25 alemanes que componían la tripulación de la PINNAS, barca de 3
palos, de 2500 toneladas de registro, perteneciente a la conocida Linea "P" de
Fernando Laeisz, al mando del Capitán L. Lehmann.
En el intertanto, la Gobernación Marítima de Punta Arenas logró
establecer contacto con la barca alemana informándole sobre la próxima asistencia del
ALFONSO, logrando obtener la mejor posición de la nave accidentada en Lat. 56º20S
Long. 73º30W., esto es a unas 220 millas al WSW del Cabo de Hornos, posición
geográfica que transmitió de inmediato al Capitán Jensen.
El 24 de Abril al anochecer, navegando con mar muy gruesa del NW,
el pequeño ALFONSO avistó a la barca PINNAS, intentando acortar distancia para
determinar, entre otras cosas, la urgencia con que se requería la ayuda. A medida que se
aproximaban al buque, la dotación del ALFONSO pudo comprobar el estado desastroso en que
se encontraba el velero alemán. Testigos presenciales han declarado que nunca habrían
imaginado un espectáculo igual. El buque estaba desmantelado. Los palos trinquete y
mayor, así como sus vergas, velamen, jarcia fija y de maniobra se encontraban sobre la
cubierta, y del mesana sólo restaba el palo macho, una verga y la botavara, donde los
alemanes habían montado una antena de radio y cazado una vela de fortuna para tratar de
aproar el buque a la marejada y reducir los balances de hasta 45º que abatían al buque a
una y otra banda, con evidente riesgo de zozobrar.
Similar apreciación tuvo el Capitán del vapor inglés SCOTTISH STAR que poco más tarde llegó a las proximidades del velero con la
intención de remolcarlo hacia puerto seguro. Sin embargo, debido a la persistencia de la
malas condiciones de tiempo y considerando que ya se encontraba allí el ALFONSO, su
Capitán decidió proseguir viaje a su destino.
La necesidad de ayuda urgente era evidente, pero las condiciones de
viento y mar eran las que correspondían a un temporal fuerza 11 de la escala Beaufort,
sobre 110 Km / hora y mar arbolada, lo que impedía toda maniobra de aproximación.
III.- EL HUNDIMIENTO ES INMINENTE
El ALFONSO se mantuvo casi tres días en las cercanías de la
PINNAS en espera de un mejoramiento en las condiciones meteorológicas. En la mañana del
27 de Abril la marejada gruesa amainó un poco su intensidad y el Capitán Lehmann del
PINNAS solicitó ayuda urgente a Jensen ante la inundación de las bodegas y la inminencia
de que el buque se partía, después de llegar a la conclusión de que era imposible todo
intento de remolcar su buque a un fondeadero protegido para su posterior reparación en
Punta Arenas, único puerto en el área austral de América donde podrían efectuarse las
reparaciones mayores indispensables que requería principalmente el aparejo de la barca.
Fue entonces cuando el Capitán del ALFONSO tuvo que tomar una
decisión trascendental, tratando de atracar su buque al costado de la barca para salvar
cuanto antes a la dotación en peligro. Sin embargo, los enormes balances de la PINNAS lo
obligaron a desistir de ese intento, por lo que ordenó arriar un bote que al mando
del 2º Piloto, don Enrique Imhoff se largó del ALFONSO con una tarea bien
determinada: "Salvar a los tripulantes de la PINNAS".
Bogando en medio de inmensas olas, el patrón del bote se aproximó
a la barca alemana comprobando que atracar a cualquiera de sus bandas era una maniobra no
realizable, corriendo el riesgo de volcar su propio bote, lo que acarrearía la pérdida
de su vida y la de los cinco marineros que tripulaban la embarcación.
Fue allí - bajo circunstancias tan
extremas - que emergió el espíritu marinero y la decisión propia de nuestros hombres de
mar. El Piloto Imhoff dirigió su embarcación hacia la proa del velero, logrando - con
gran pericia profesional - embarcar a 10 tripulantes por una escala de gato que colgaba
del botalón del bauprés, regresando a bordo del ALFONSO con su preciosa carga.
Mientras, el Capitán Jensen comprobaba que el barómetro bajaba
rápidamente, indicio seguro de que una nueva depresión ciclónica se aproximaba al
área, famosa por la frecuencia y violencia de los temporales. Pero ninguna fuerza de la
naturaleza sería más poderosa que su voluntad y decisión de marino empeñado en una
labor humanitaria de socorro a otros camaradas que, sin duda, habrían hecho lo mismo en
circunstancias similares. Es lo que algunos autores han denominado EL ESPIRITU DE LOS
HOMBRES DE MAR, que llega a límites increíbles cuando las circunstancias lo exigen.
Fue así que pese al pronóstico desfavorable- ordenó hacer
un segundo viaje por el resto de la dotación, que también se embarcó por la proa de la
averiada barca. De acuerdo a la tradición, el Capitán Lehmann fue, por supuesto, el
último en abandonar su nave, que había zarpado de Hamburgo a mediados de Enero con un
cargamento de cemento, carbón coke y carga general hacia Talcahuano, San Antonio y
Valparaíso, esperando recibir, posteriormente, un cargamento de salitre en Iquique con
destino a puertos europeos.
La PINNAS desarbolada y sin dotación - fue abandonada en el
paso Drake y nunca más se supo de ella, presumiéndose que la gruesa marejada se encargó
de incorporarla a la larga lista de naves que han zozobrado en las proximidades del Cabo
de Hornos.
IV.- RECONOCIMIENTO AL MERITO
Terminado el salvamento, el Capitán Jensen ingresó a los canales
fueguinos por el canal Beagle, recalando a Punta Arenas a mediodía del 29 de Abril, donde
las dotaciones del ALFONSO y de la PINNAS fueron calurosamente recibidas por las
autoridades marítimas, los armadores de la nave salvadora y buena parte de la población
puntarenense. Después de 14 días en puerto, la dotación alemana se embarcó a bordo del
vapor LLOYD JUSTIN de regreso a su patria. El Gobierno alemán felicitó a los
armadores Menéndez Behety, al Capitán Jensen y a toda la tripulación del ALFONSO. A
pesar de la tradicional sobriedad chilena para honrar a su héroes, el Capitán Jensen y
el Piloto Imhoff fueron posteriormente condecorados por las autoridades nacionales.
El Capitán del ALFONSO fue felicitado por su arrojo, valentía y destreza marinera,
recibiendo una medalla de oro otorgada por la Liga Marítima de Puerto Montt, más una
condecoración y un diploma firmado por el Canciller alemán de la época Paul von
Hindenburg, diploma que sus descendientes, encabezados por su nieta, Sra. Ivonne
Domange, donaron a la Sala Capitanes del Cabo de Hornos del Museo Naval y Marítimo de
Valparaíso en solemne ceremonia realizada el 19 de mayo de 1997, con asistencia de
autoridades navales y miembros de las familias Jensen e Imhoff.
V.- EPILOGO
El 27 de Abril de 1997, el autor de este relato se encontraba en
Hamburgo, invitado a la recepción de la fragata ucraniana KHERSONES, después de
finalizar su viaje a América del Sur, el que incluyó el cruce por el Cabo de Hornos
navegando exclusivamente a la vela. En la fecha señalada tuvo la suerte de ser invitado a
visitar el museo del Sr. Peter Tamm el mayor museo privado de Alemania y tal vez del
mundo. Durante la visita, guiada por un experto, los visitantes pasamos frente a una
hermosa pintura que llamó la atención de quien escribe estas líneas, que conocía -
desde tiempo atrás - algunos detalles del naufragio de la barca PINNAS, lo que lo movió
a hacer un comentario sobre el accidente marítimo y el salvamento de los 25 alemanes del
buque por la dotación del vapor mercante chileno ALFONSO. Afortunadamente recordaba hasta
los nombres de los respectivos capitanes, todo lo cual llamó poderosamente la atención
del guía, un exoficial de la Armada alemana, quien no pudo dejar de preguntar:
-¿ Cómo sabe Ud. tanto sobre este asunto?
Bueno - respondí - por las características insulares de
Chile, nuestra historia naval y marítima está plagada de acontecimientos notables que
los marinos chilenos conocemos y admiramos, pues demuestra la calidad profesional y el
espíritu de sus hombres de mar, que como en todo el mundo están siempre
dispuestos a prestar ayuda incondicional a todo marino que esté en peligro, expuesto a
las inclemencias de la naturaleza. Además, señor, es oportuno recordar que hoy se
cumplen exactamente 68 años del salvamento de la tripulación de la PINNAS, cuando la
Marina Mercante chilena escribió una hermosa página que enriqueció la historia
marítima de Chile.
Quiera Dios que el episodio relatado sirva de ejemplo a las
presentes y a las futuras generaciones.