Testimonio de Fitz Roy
 

Christian De Bonnafos Gándara -Capitán de Navío
Cofrade Activo de la Sección Chilena.

La emancipación de las colonias españolas y portuguesas en Sudamérica, ocurrida como consecuencia del colapso de ambos Imperios en las guerras napoleónicas, produjo un vacío de poder en esta región del mundo.

El gobierno británico, apreciando las ventajas comerciales que esta situación representaba, dio un decidido apoyo a las inversiones públicas y privadas inglesas en compañías mineras y otras empresas en las nacientes repúblicas.

Ya existe una flota mercante de 250 buques de esa bandera, que llevan artículos manufacturados a las ex colonias, regresando cargados de materias primas. Se aprecia entonces la necesidad de incrementar la presencia naval en las aguas sudamericanas, a la vez que completar la cartografía para apoyar el creciente comercio. El Almirantazgo envía más unidades y medios a la Comandancia en Jefe de la Estación Naval sudamericana en Río de Janeiro, y una expedición compuesta por el HMS ADVENTURE, de 380 toneladas, y el HMS BEAGLE, de 235 toneladas, para realizar las tareas hidrográficas. Estos dos buques, al mando del Capitán Philip Parker-King, realizarán una titánica labor que se prolongará por más de diez años, entre 1826 y 1836, correspondiéndole a la pequeña barca BEAGLE y a su capitán la parte más larga y pesada de la comisión.

Hasta agosto de 1828 el capitán de la BEAGLE es Pringle Stokes, quien - afectado por una profunda depresión producto de las dificultades de levantar una costa tan desolada y en especial ante la perspectiva de otro viaje al sur de Tierra del Fuego- se suicida con un arma de fuego. Es sepultado en Punta Santa Ana, cerca de Punta Arenas. En reemplazo de Stokes el Capitán Parker King designa al segundo comandante de la BEAGLE, Teniente W.G. Skyring. Sin embargo, al recalar a Río de Janeiro, el Almirante Ottway, Comandante en Jefe de la Estación Naval, nombra a su Ayudante de Ordenes, Teniente Robert Fitz-Roy, de veintitrés años.

No cabe duda que el joven Fitz-Roy debe haber impresionado al Almirante Ottway, porque tanto el Teniente Skyring como otros Oficiales de Río de Janeiro tenían experiencia, las capacidades necesarias y más edad que él.

El desafío de comandar un buque que llevaría a bordo al frustrado candidato al mando, en el que el anterior capitán se había suicidado y que debía navegar en una de las más desoladas e inhóspitas regiones del mundo, exigirá a Fitz-Roy dar el máximo de sí mismo.

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Breve Biografía de Robert Fitz-Roy