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Christian De
Bonnafos Gándara -Capitán de Navío
El gobierno británico, apreciando las ventajas comerciales que esta situación representaba, dio un decidido apoyo a las inversiones públicas y privadas inglesas en compañías mineras y otras empresas en las nacientes repúblicas. Ya existe una flota mercante de 250 buques de esa bandera, que llevan artículos manufacturados a las ex colonias, regresando cargados de materias primas. Se aprecia entonces la necesidad de incrementar la presencia naval en las aguas sudamericanas, a la vez que completar la cartografía para apoyar el creciente comercio. El Almirantazgo envía más unidades y medios a la Comandancia en Jefe de la Estación Naval sudamericana en Río de Janeiro, y una expedición compuesta por el HMS ADVENTURE, de 380 toneladas, y el HMS BEAGLE, de 235 toneladas, para realizar las tareas hidrográficas. Estos dos buques, al mando del Capitán Philip Parker-King, realizarán una titánica labor que se prolongará por más de diez años, entre 1826 y 1836, correspondiéndole a la pequeña barca BEAGLE y a su capitán la parte más larga y pesada de la comisión.
No cabe duda que el joven Fitz-Roy debe haber impresionado al Almirante Ottway, porque tanto el Teniente Skyring como otros Oficiales de Río de Janeiro tenían experiencia, las capacidades necesarias y más edad que él. El desafío de comandar un buque que llevaría a bordo al frustrado candidato al mando, en el que el anterior capitán se había suicidado y que debía navegar en una de las más desoladas e inhóspitas regiones del mundo, exigirá a Fitz-Roy dar el máximo de sí mismo.
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