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Autor: Teniente 1° Jorge E. Bastidas Videla
El PADUA realizó un sinnúmero de viajes hacia América desde Hamburgo, su puerto base, y su primera relación con Chile proviene de su origen eminentemente comercial, al ser uno de los más famosos “clippers” salitreros de principios del siglo XX. Ostenta, hasta el día de hoy, el récord de velocidad del viaje desde Chile a Alemania, así como también hacia otros puntos del globo.
Pero la serie de coincidencias no termina acá. Otro de los integrantes de los “Flying-P Line” era el PRIWALL, un majestuoso velero de cuatro palos, construido en los astilleros alemanes de Blohm und Voss entre 1917 y 1920, y que prestó también valiosos servicios a su armador, en lo que al transporte de salitre implicaba. Esta hermosa y marinera nave fue cedida por el Gobierno germano a Chile en 1941, quien la bautizó como LAUTARO, para utilizarla como buque - escuela. Desgraciadamente, la LAUTARO naufragó en 1945 en el aciago incendio que la destruyó frente al Callao, falleciendo trágicamente en el cumplimiento de su deber 20 de sus tripulantes, entre oficiales, sargentos, cabos, marineros y grumetes.
Los otros grandes veleros de la “Flying-P” siguieron cumpliendo sus tareas hasta finalizada la II Guerra Mundial, luego de la cual tuvieron distintos destinos. El PADUA fue entregado al Gobierno ruso en enero de 1946, siendo bautizado con el nombre del gran almirante ruso Iván F. KRUZENSHTERN e inmediatamente fue transformado en buque-escuela, condición en que nos visita esta vez. Nuevamente una feliz coincidencia, ya que se encontraba en Valparaíso, su puerto base, nuestra ESMERALDA, buque-escuela de la Armada de Chile, pudiéndose apreciar en el puerto, dos de los más hermosos veleros del mundo. Valparaíso, Enero del 2006. |