Texto
: Capitán Hans Peter Jürgens (Cap. Hornier alemán)
Traducción : Cap. Navío Sr. Lientur Klapp W. (Armada de
Chile)
Adaptación : Contralmirante Roberto Benavente M.
La pintura del Capitán Hans Peter Jürgens trata de
interpretar el jamás declinante empeño de una dotación velera en el Cabo de
Hornos, con vientos muy fuertes, que obligan a cargar parte del velamen para
dejar la menor superficie de velamen y afrontar la mar gruesa que inunda el
buque de proa a proa.
El inquebrantable tesón de la dotación se comprueba durante
la circunnavegación del Cabo de Hornos de la fragata hamburguesa SUSANNA en un
mal tiempo experimentando durante el invierno de 1905.
99 días, más de 3 meses, se mantuvo esta nave frente al
extremo sur de Sud América, de los cuales, 80 días con duro temporal - con
vientos fuerza 10 o superior - y aproximadamente 150 horas con fuerza de huracán.
Grandes barcos de acero de 4 palos debieron recalar de
emergencia con graves daños en Montevideo o las Islas Falkland para reparar las
averías del aparejo como consecuencia de los temporales experimentados durante
el paso por el Cabo de Hornos. Otros buques, que se dieron por vencidos, tomaron
la larga ruta por Africa a Sudamérica.
99 días de trabajo con frío, temporal, lluvia y mala
visibilidad, sin winches para maniobrar las brazas y las pesadas vergas altas de
gavias y juanetes que debían izarse a mano.
Con el permanente trabajo en agua salada, se reventaban las
coyunturas de los dedos y se producían grietas en las manos. La piel de muñecas
y cuello se molía debido al continuo roce con la ropa de agua, que ya no era
impermeable, a lo que había que agregar las fracturas de huesos que ocurrían
con no poca frecuencia. Los víveres eran escasos y el agua de bebida se hacía
estirar con la nieve y la mezcla de agua de lluvia con salada.
El 19 de Agosto se cruzó la latitud 50° Sur en el Atlántico
y sólo el 26 de Noviembre de 1905 se dejaba la región del Cabo de Hornos en el
Pacífico.
Cuando al fin debían aparecer las luces del faro de Iquique,
se descubrió que - debido a una falla del cronómetro - habían cometido un
error importante en la longitud, lo que exigió al buque navegar una semana más
en dirección Este hasta que, después de 189 días en la mar, se alcanzó el
puerto salitrero chileno.
La SUSANNA fue el segundo velero de la firma Siemers y Cía.,
fundada en 1811. En 1892, la compañía creó una línea de veleros destinada
exclusivamente al transporte de salitre chileno con dos grandes fragatas
construidas por Blohm y Voss en Hamburgo: Eran la THEKLA, desaparecida en 1899 y
la de 1975 toneladas, SUSANNA. A esta hermosa fragata le esperaba un destino
lleno de acontecimientos, antes de que se perdiera definitivamente en 1913.
En 1908, durante su regreso de la costa Weste de Sudamérica,
siendo remolcada en el Río Elba, colisionó con el vapor sueco ANNI. El vapor
se hundió y 6 tripulantes perdieron la vida.
La siguiente avería le sucedió a la SUSANNA en 1911.
Durante el viaje de Inglaterra a la costa Oeste de Sudamérica, se observó en
la zona de malos tiempos del Cabo de Hornos, que el cargamento de carbón de
piedra había tenido un encendido espontáneo. Con grandes precauciones pudo
evitarse la formación de llama mediante el empleo de nitrógeno, que se llevaba
para esos casos envasado en tubos, el que se inyectaba a las bodegas por los
tubos de sonda mediante bombas adecuadas para este propósito.
En el puerto de destino, Iquique, esta carga - en combustión
lenta - fue inundada con agua dulce. Después de abrir las bodegas, se encontró
- en vez del carbón de piedra - una gruesa capa de coke, mientras en el fondo
se habían depositado varios metros de alquitrán. Para el receptor de la carga,
dicen que no fue un mal negocio.
El fin de la SUSANNA ocurrió el 14 de Agosto de 1913, cuando
regresando de un largo viaje varó con niebla en la costa de Cornwall y se perdió
definitivamente.
Valparaíso, Julio del 2001.