Otro desafío del Cabo de Hornos
 

Luis E. Montenegro S.

Cabo de HornosEl 22 de octubre de 1990, dos experimentados veleristas norteamericanos, Richard Wilson y Steve Pettengill, zarparon desde San Francisco hacia Boston vía Cabo de Hornos a bordo del trimarán GREAT AMERICAN, con la intención de batir el récord de velocidad en navegación a vela que existe entre ambos puertos desde 1853. Un mes más tarde, encontrándose a unas 400 millas al weste del Cabo de Hornos, en una ruta de escasa navegación comercial y en medio de un furioso temporal, con olas de once metros y vientos sobre los sesenta nudos, eran rescatados por el buque containero NEW ZEALAND PACIFIC, contactado a través de Valparaíso por el sistema AMVER del Servicio de Guardacostas Norteamericano, desde el casco de su volcada embarcación.

Pese a lo apasionante de esta aventura de veleristas de la época moderna, en una embarcación dotada con todos los adelantos tecnológicos de la construcción naval, navegación y telecomunicaciones disponibles hoy en día, resulta sin embargo muy interesante conocer algunos antecedentes de cómo y por quiénes se estableció ese récord que estos dos osados navegantes se atrevieron a desafiar.

La historia se remonta a los tiempos de la época de la fiebre del oro en California, que transformó a San Francisco, de una plácida y somnolienta localidad comercial de alrededor de unas doscientas personas, en un bullente y activo puerto marítimo en menos de dos años. Por ese entonces, entre Abril de 1847 y Abril de 1848, sólo dos buques habían visitado la bahía de San Francisco; dos años más tarde, en 1849, alrededor de setecientos setenta y cinco veleros zarparon de puertos norteamericanos del Atlántico hacia San Francisco y unos 91400 pasajeros desembarcaron en él, procedentes de distintos puntos del planeta, incluidos entre ellos, por cierto, una cantidad nunca confirmada de chilenos.

Entre esa impresionante cantidad de veleros hubo muchos que eran abandonados en masa por oficiales y tripulantes, los que desertaban encandilados por el ansia de riqueza, para correr en pos de las minas del preciado metal. De este modo muchas de esas naves fueron transformadas en hoteles, almacenes, hospitales y aun en prisiones.

Hasta antes de 1848, California había estada prácticamente deshabitada y ahora era incapaz de proveer a las necesidades de este crecimiento explosivo de su población. Muchos de los recién llegados teniendo en sus falquitreras cantidades importantes de oro, se encontraban a pesar de ello al borde de la inanición. Tales eran la necesidad de mercaderías y la demanda de pasajes para trasladarse desde el Este hacia allá prontamente, que dieron origen al nacimiento de los "Clippers" de California, de los cuales, entre 1850 y 1854 se construyeron ciento sesenta, la mayoría de ellos lanzados en Nueva York y Boston o sus cercanías.

Estos magníficos veleros, los más rápidos que se hayan conocido, zarpaban con la intención de obtener la supremacía comercial a través del mar y en dicha tarea establecieron récords de velocidad para buques a vela que aún permanecen vigentes y que de hecho los buques a vapor demoraron varios años en romper.

La primera competencia de clippers alrededor del Cabo de Hornos tuvo lugar en 1850 entre siete veleros, jugándose en ella grandes sumas de dinero. El velero SAMUEL RUSSELL arribó a San Francisco desde Nueva York en 109 días, rebajando el récord existente en once días y provocando la sensación de que no podría ser superado; sin embargo, sólo poco tiempo después, otro de los clippers contenedores, el SEA WITCH "voló" literalmente la distancia en 97 días después de dejar Sandy Hook, rebajando el récord en otros doce días.

Esta travesía que dejó atónito a todo el mundo y que no ha sido igualada hasta ahora por veleros de su tonelaje, tiene aspectos sumamente notables que la hacen aún más sorprendente, por cuanto el SEA WITCH rodeó el Cabo de Hornos a mediados del invierno, con vientos predominantemente contrarios tanto en el cruce como en su posterior navegación hacia el norte, por lo menos hasta latitudes de 35 grados Sur. Por otra parte los registros de estos años indican que, en general, en la época que este clipper zarpaba de Nueva York, el promedio de los viajes desde ese puerto o de Boston hasta San Francisco era de 159 días.

En 1853, en el mes de Febrero, se encontraban en la bahía de San Francisco tres veleros clippers de primera clase, alistándose para iniciar el viaje de regreso hacia las costas de Nueva Inglaterra casi al mismo tiempo. Dos de ellos, el CONTEST y el TRADE WIND había sido construidos en Boston. Existía una intensa polémica respecto a los méritos de esos buques y a la calidad de los astilleros, rivalidad que llevó a acordar que compitieran entre ellos en una carrera improvisada.

El Capitán Freeman Hatch, en el NORTHERN LIGHT se hizo a la vela desde San Francisco el 13 de marzo de 1853; treinta y ocho días después rodeaba el Cabo de Hornos, encontrándose el día 52, a las afueras de Río de Janeiro, para posteriormente arribar a Boston a la cuadra del Faro Boston el 29 de mayo con un tiempo total de 76 días y 5 horas. Por su parte el CONTEST arribó a Nueva York en 79 días, en tanto que el TRADE WIND alcanzaba Nueva York en 84 días. Con ello, el récord le fue ampliamente reconocido al NORTHERN LIGHT, el cual además, como es natural, obtuvo también el récord para una singladura, el registrar 355 millas en las 24 horas; o sea, un promedio de velocidad de 14,8 nudos, a todas luces impresionante para un velero cuyo desplazamiento era de 1.021 toneladas y con eslora y manga de 171 y 36 pies respectivamente (aproximadamente 52 y 11 metros).

Se dice, de acuerdo a las crónicas, que el Capitán Hatch en la cubierta de su buque mientras rodeaban el legendario Cabo de Hornos y navegando en las cercanías del CONTEST le habría señalizado que "sentía tener que despedirse y no navegar más en su compañía, debido a que le era imposible sujetar más a su caballo" refiriéndose obviamente al estupendo andar que llevaba.

Cierta o no la anécdota, el hecho es que hasta hoy permanece vigente la extraordinaria y afortunada performance del NORTHERN LIGHT y ninguna nave a la vela ha sido capaz de navegar más rápido de San Francisco a Boston cruzando el Cabo de Hornos.

Sigue por lo tanto vigente el desafío, para que otros navegantes osados y con un invencible espíritu de aventura intenten ahora, con todos los adelantos tecnológicos actuales, vencer un reto planteado por los rudos navegantes del siglo pasado, por aquellos bravos y verdaderos Cap Horniers, antecesores de sus hoy legítimos y orgullosos seguidores.