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Fuente: Revista NUESTRO MAR Nº232/30. "El Mercurio de Valparaíso" de Enero de 2003.
VELERO ALEMAN Durante la II Guerra Mundial, el buque fue destinado en el Mar Báltico y sin perder su condición de buque-escuela, transportó abastecimientos para las tropas que guarnecían esas costas. Debidamente artillado, su bitácora consigno que su fuego había logrado abatir a tres de los aviones que lo atacaron en diversas ocasiones. En los últimos días de la resistencia de Alemania, el "Horst Wessel" se dirigió al puerto militar de Kiel, pero no pudo arribar debido al toque de queda impuesto por su autoridad. Debió hacer una larga espera en las afueras del puerto, lo que lo libro del furioso bombardeo que destruyó esa noche gran parte de las instalaciones portuarias y produjo severas pérdidas entre las naves que allí se encontraban. PRESA DE GUERRA En un comienzo las relaciones entre los marineros norteamericanos y alemanes fueron, justificadamente, muy tensas, pero se distendieron al integrarse todos al duro trabajo de restaurar el navío. Para los alemanes era un motivo de orgullo colaborar en la recuperación de un buque que era la joya de su Armada. Para los norteamericanos era un verdadero tesoro que testimoniaba su victoria, e iba a sumarse al historial de su Servicio de Guardacostas. Esos elementos, actuando en paralelo, permitieron alcanzar un ambiente de camaradería al cual aportaban alegría las dificultades idiomáticas que se les presentaban a cada instante. La misión encomendada fue una tarea larga y muy difícil, porque estaban en un país destruido y cada vez que Mc Gowan iba a la dirección de algún fabricante especializado en busca de piezas y repuestos navales se encontraba con que el edificio de esa empresa o taller era un montón de escombros. Según cuentan las crónicas de la época, la solución llegó con el hallazgo de las bodegas del muelle donde, antes de la guerra, operaban los trasatlánticos alemanes "Bremen" y "Europa". Allí habían una gran cantidad de repuestos y piezas de todo orden que fueron muy útiles para devolver al buque su antigua categoría.
El buque debió sortear una severa dificultad antes de partir. La tripulación estadounidense no alcanzaba para maniobrar un velero construido para ser operado al estilo antiguo, a fuerza de brazos, desde las velas hasta el ancla. Cabe mencionar que la operación de izar el ancla requería de 40 hombres. Lo anterior no era una dificultad en sus orígenes, porque la dotación original era de 220 cadetes, 15 marineros y 14 oficiales. La de marinos norteamericanos era muy inferior y carecían totalmente de experiencia en maniobras de vela. Como era lógico, el cruce del Atlántico se aparecía al comandante Mc Gowan como una travesía muy riesgosa. La solución fue el astuto uso de una iniciativa de post-guerra : Estados Unidos había autorizado la contratación de marinos alemanes para servir a bordo de dragaminas estadounidenses, en el proceso de limpiar los mares de las miles de minas que habían sido instaladas durante la guerra. Se contrató a la tripulación alemana del ex "Horst Wessel" para ese efecto y se la llevo a Estados Unidos a bordo del "Eagle", en un viaje que sirvió para el traspaso de su experiencia a los nuevos tripulantes. El velero "Eagle" es hoy uno de los orgullos tradicionales del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos. Según sus jefes, la formación de sus oficiales a bordo de un velero es de tal calidad, que el costo de la mantencion del velero en las excelentes condiciones en que se encuentra, se justifica plenamente y el origen de la adquisición, su condición de presa de guerra, enorgullece a los ciudadanos de Estados Unidos que ven en ese buque el testimonio de su valentía durante la guerra.
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