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Roberto Benavente Mercado. Contralmirante
La empresa operadora del buque - INMARIS PERESTROIKA SAILING – de Hamburgo, solicitó apoyo técnico, logístico y administrativo a la Cofradía de los Capitanes del Cabo de Hornos de Chile, ya que el buque navegaría a la vela la ruta Valparaíso – Buenos Aires, vía Cabo de Hornos, la que – como es sabido – presenta incertidumbres y riesgos aún para veleros de gran porte, como en el caso del KHERSONES, con sus 108,60 mts. de eslora. En retribución a la cooperación prestada por la Cofradía, INMARIS invitó a quien escribe estas líneas para participar en la travesía con el propósito de dar asesoría al mando y desempeñarse como Ministro de Fe, verificando que el buque navegaría exclusivamente a la vela en el tramo que se extiende desde latitud 50°Sur en el Pacífico a latitud 50° Sur en el Atlántico. La navegación estuvo llena de nuevas experiencias para la dotación y para los “trainees”. El buque se alejó hasta unas 300 millas de la costa chilena buscando vientos favorables -–los que encontró- avanzando raudamente hacia el sur a velocidades no inferior de 12 nudos. Todo era actividad a bordo preparándose para afrontar debidamente la violencia de los vientos y las gruesas marejadas propias del proceloso Paso Drake, incluyendo la fabricación de una malla de seguridad que se extendía de proa a popa para evitar que, como consecuencia de los fuertes balances – que sobrepasaban normalmente los 20° - pudiera caer un hombre al agua, ya que la nave carecía de borda.
Al amanecer del 26 de Enero, la apreciación era de que el cruce del meridiano se produciría a medianoche, lo que sería lamentable, ya que no tendríamos la posibilidad de ver el mítico Cabo y se perdería la oportunidad de que el avión naval – que iba a enviar la Comandancia en Jefe de la Tercera Zona Naval - tomara fotografías durante el tránsito. La ansiedad crecía al aproximarnos al Cabo de Hornos, contribuyendo a ello el aterrizaje de un albatros sobre cubierta, el cual fue dejado en libertad después de ser ampliamente fotografiado. Mientras, el buque navegaba con vientos NW y W de 30 nudos y mar gruesa, lo que había obligado a suspender el tráfico por cubierta. El fuerte viento reinante permitió al buque navegar a velocidades superiores a 15 nudos, de modo que la llegada se adelantó lo suficiente como para visualizar las islas Ildefonso y el Falso Cabo de Hornos. Pero lo más espectacular fue la aproximación al verdadero Cabo. Una sucesión de chubascos de lluvia provocó la aparición de un arco iris doble que se proyectaba con sus siete colores sobre el famoso Cabo. Fue un espectáculo maravilloso que disfrutamos los tripulantes del buque y la dotación del avión naval, que logró cumplir plenamente su misión al atardecer de aquel día inolvidable. El cruce se produjo a las 21.09 horas, aún con sol en aquellas australes latitudes. A bordo se habían izado los pabellones de Chile, de Ucrania y de INMARIS. Al cruzar el meridiano, el Capitán M. Zukhina pronunció un solemne discurso a su dotación, el que culminó con tres hurras por el KHERSONES. En memoria de los marinos muertos en el intento de cruzar el Cabo de Hornos se lanzó al mar una corona hecha a bordo con jarcia de manila y se interpretó una melodía ucraniana debidamente seleccionada. Se tomaron miles de fotografías y se filmó la ceremonia por un equipo dirigido por un chileno residente en Alemania.
Se había cumplido exitosamente la primera parte de la misión. La navegación a la vela prosiguió hasta los 50° de latitud en el Atlántico, paralelo que cruzamos días después. El tránsito 50°-50° se cumplió navegando 1.084 millas en 5 días, 20 horas, 30 minutos, exclusivamente a la vela. Los miembros de la dotación y los “trainees” recibieron un diploma personal – extendido por la Cofradía chilena – que reconocía que habían cruzado el Cabo de Hornos a la vela. El impacto emocional de esta navegación fue extraordinario y dejó una huella indeleble en todos aquellos que participamos en la travesía. Desde esa fecha el KHERSONES recala a los principales puertos del mundo desplegando una gran bandera alusiva al cruce del Cabo de Hornos en 1997. Pero lo más extraordinario del acontecimiento que recordamos han sido las consecuencias posteriores. En efecto, posiblemente como consecuencia de la navegación a la vela desde Valparaíso al sur y de la espectacularidad del tránsito por el Cabo de Hornos, todos los participantes se han unido en lo que podríamos llamar la “Cofradía de los Cap Horniers del KHERSONES”, en la que predominan los sentimientos de camaradería, amistad, solidaridad y buena voluntad, que son tan propios de los hombres de mar. El hecho de haber vivido juntos una experiencia marinera inolvidable, cargada de incertidumbres, emociones y satisfacciones, ha creado en todos y en cada uno de los participantes un nexo de unión y amistad que los ha impulsado a reunirse todos los años para conmemorar juntos el aniversario del cruce, esto es el 26 de Enero.
La última reunión se inició el 23 de Enero con una cena en el Hotel HELMERHOF de Horn, una magnífica residencia equipada adecuadamente para recibir a los 68 “trainees” participantes en el evento. El programa elaborado incluía una serie de visitas, entre las que conviene destacar la impresionante belleza del Breitach Klamm, un desfiladero de casi 2 km de extensión que se alza sobre un curso de agua que corre entre murallones de roca de unos 60 mts de altura. Como la visita se realizó en pleno invierno, el camino de acceso estaba flanqueado por estalactitas y caidas de agua congeladas por la temperatura de 10°C bajo cero. El programa incluyó, además, visitas a una fábrica de cerveza de renombre, a una quesería famosa de la región y a la antigua y hermosa iglesia de Wies. A lo anterior deben agregarse charlas informativas sobre el naufragio del TITANIC, una expedición a regiones prácticamente desconocidas de Africa Central y las peripecias de la navegación en un pequeño yate de 5 mts. de eslora desde Palma de Mallorca a Islas Barbados, todas de gran interés.
A medianoche, al darse término a la reunión, se anunció que el próximo aniversario se celebraría en Berna, Suiza, lugar que había sido sugerido por tres “trainees” suizos que participaron en nuestro “Rounding Cape Horn”, noticia que fue recibida con aplausos y con promesas de reencontrarnos de nuevo en Suiza en Enero del 2006. Valparaíso, Febrero de 2005 |