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Roberto Benavente, Contralmirante,
Ferdinand LAEISZ fue uno de los 10 hijos del comerciante alemán Johann LAEISZ. Nació en Hamburgo en 1801 y desde joven demostró su vocación por la vida en el mar, embarcándose en la goleta ELIZABETH, experiencia que le duró poco, ya que esta nave se averió en un accidente, lo que lo obligó a desembarcarse. En 1821 consiguió un trabajo en Berlín como operario en una fábrica de sombreros de copa - muy de moda en esa época - y dos años más tarde instaló su propia fábrica, con tal éxito que en 1825 se aventura a las exportaciones a Sudamérica. A la edad de 25 años contrajo matrimonio con la Srta. KREUTZBURG, que en 1928 le dio su único hijo, Carl. En 1830 inicia sus actividades en Chile y en el velero PRINCESS LOUISSE envía a tres de sus ayudantes para establecerse en Valparaíso y dos años más tarde abre una nueva sucursal en Lima, Perú, y poco después en Ecuador y Filipinas, transformándose en un exitoso empresario, iniciando las importaciones de algodón y de azúcar con destino a Europa. En 1839 ordena la construcción de un bergantín de madera de 220 toneladas en los astilleros de LÜBECK, el que bautiza con el nombre de CARL - en homenaje a su hijo - convirtiéndose en empresario naviero a la edad de 38 años. En 1852 incorpora como socio de la empresa a su hijo, que ya tenía 24 años. Juntos deciden dar un nuevo impulso a la actividad naviera, adquiriendo la goleta SOPHIE UND FREDERIKE y el bergantín ADOLPH. En 1857 ordenan la construcción de una barca de 485 toneladas al astillero Stülcken de Hamburgo, la que recibió el nombre del apodo de la joven esposa de Carl, conocida como PUDEL, por su pelo crespo. Esta barca originó una curiosa tradición: Con su inicial "P" fueron bautizados posteriormente todos los buques de LAEISZ. La naviera, llamada luego con mucho respeto "FLYNG P-LINE" en la jerga naviera internacional debido a sus veloces singladuras, mantuvo este uso incluso después de la Primera y Segunda Guerra Mundial. En efecto, 76 de un total de 84 veleros, así como todos los 90 vapores y motonaves de las flota LAEISZ recibieron nombres que se iniciaban con "P". La flota de veleros de la "P-Line" era bien conocida en Chile ya que 70 de ellos sirvieron el tráfico del salitre y cruzaban el Cabo de Hornos. En 1862 recaló el primer buque velero alemán en Valparaíso. Nombres de naves eventualmente relacionados con Chile fueron: PAMPA, PAPOSO, PATAGONIA, PATRIA, PERA, PISAGUA, PLACILLA y PONCHO.
La actividad exportadora e importadora de Ferdinand LAEISZ volcó su empuje hacia la empresa naviera, donde destaca su participación en la fundación de la HAPAG y más tarde en la KOSMOS en 1872 y la HANSA en 1881. Sus naves cubrían el tráfico a la India, África, Australia y el oriente, además de las diversas rutas del Pacífico, que necesariamente pasaban por Chile. Al comercio exterior y al transporte marítimo se sumó posteriormente la fundación de diversas compañías de seguros y reaseguradoras que comienzan a florecer poco antes de su muerte, acaecida en 1887. Esta breve historia pretende mostrar la vida de un joven alemán que con tesón y esfuerzo creó la flota velera más grande del mundo, llegando a ser actor principal del auge marítimo de Chile en el siglo XIX, época de los navíos que - cargados de salitre y otras mercancías - cruzaban el Cabo de Hornos, dando testimonio de la osadía de sus tripulaciones que en tales mares se aventuraban para mantener vigente el comercio internacional. |